martes 8 de septiembre de 2009

LA PATRIA PERDIDA

Nuestra gloriosa tierra, que tantas divisas nos ha dado y tantas infelicidades produjo a nuestro pueblo argentino; hoy ya no es la misma que en aquellos años, donde recién se comenzaba a labrarla.

Nuestra estructura productiva, basada en el agro, en conjunto al aumento de la población, solo trajo aparejado, miserias para muchos y riquezas para algunos. Esos algunos, son los mismos que hoy quieren refundar la “patria agro-exportadora”, sin darse cuenta, o mejor dicho, sabiendo lo que significa: ¡PAN PARA ALGUNOS Y MISERIA PARA MUCHOS!

¿Qué decir de nuestra ineficiencia industrial y tecnológica? Esa industria prospera y en crecimiento, la cual se podía ver en las décadas del ’40-50, solo perteneció a esa época, donde los sueños de una Argentina industrial, iban haciéndose realidad. De ahí a hoy, solo tenemos intentos fracasados o semidesarrollados. Esa patria industrializada e integradora, con justicia social, equidad y futuro digno; son solo deseos de nuestro pasado, traídos hoy en forma de discursos, vacíos de todo contenido.

La Argentina, con profesionales capaces de crear conocimientos brillantes, científicos creadores de nuevas tecnologías; que mejoren y faciliten la vida cotidiana, son parte de ese pasado prospero. Esa educación, que instruía y formaba a nuestros jóvenes, mejorándoles no solo la situación intelectual, sino dándole mayores posibilidades laborales y así permitiendo el ascenso social, y por lo tanto una mejor calidad de vida material; era parte de las aspiraciones de millones de argentinos. Hoy solo es un dato histórico y un recuerdo colectivo.

La patria especuladora, que tanto soñaban e hicieron realidad unos pocos, trajo un gran crecimiento económico para esos soñadores, y en consecuencia el empobrecimiento de gran parte de nuestra gente.

Esa patria, con un Estado justo, regulador, que promoviera la prosperidad y el desarrollo, es otro deseo frustrado de los argentinos y por algunos, que se hicieron y hacen llamar argentinos. La realidad de estos, es que fueron, son y serán, cipayos, vende patria y obsecuentes al imperio, quien los usa y desprestigia a la vez.

Esa nación solidaria, donde el otro era uno y todos éramos todos, es otro recuerdo lindo de nuestra historia. Hoy solo vemos odio, rencores, envidias y demás entre los nuestros.

Esa lucha de clases, que fue en aumento desde la conformación del Estado Argentino, ha finalizado. La Burguesía vende patria, en conjunto con el capital extranjero, han triunfado. Los pobres se pelean entre pobres y los ricos se amigan entre ricos, formando monopolios y oligopolios, concentrando el poder y haciendo subordinar al resto de los argentinos a sus decisiones incompetentes y pro imperialistas.

Los Recursos Naturales (el petróleo, oro, plata, agua, gas, carbón, la tierra, etc.), “son y serán argentinos”. Así se podía creer en aquel pasado, mejor que el presente, la realidad es otra en estos días. La Argentina, no es de los argentinos, ni siquiera de esa Burguesía obsecuente. Nuestro país, es de los monopolios imperialistas, que explotan las tierras, el petróleo, las minas de oro y plata, destruyendo al medio natural. A cambio de esto, obtenemos algunos dólares y en algunos casos, ni eso conseguimos luego de la enajenación y destrucción de la gran patria Argentina.

Esa política flamante, masiva, coherente y con una dirección y un objetivo, ya no existe. El exitismo promovido en los ’90, llego a los partidos. Los mismos, ya no construyen política, sino que construyen fama, les interesa mostrarse, ganar, sin saber para que.

Acercándonos al Bicentenario de nuestra independencia, me pregunto ¿será nuestra patria, la patria perdida? ¿Seremos capaces de organizarnos y accionarnos y así consagrar la segunda independencia?
¿Reconoceremos nuestra identidad latinoamericana y actuaremos en conjunto a nuestros hermanos, para liberarnos del opresor imperialista?

¡PATRIA E INDEPENDENCIA!

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