La debilidad de los pueblos de América Latina radica en su dependencia férrea con los imperios occidentales y el nuevo imperio, oriental en su sustancia y occidental en su estructura. Ha de saberse que el imperio oriental es nuestro nuevo enemigo, disfrazado bajo lo símbolos de la igualdad, libertad y fraternidad, al igual que su hermano de occidente, levemente tiende a aplicar las mas nefastas imposiciones económicas, políticas y culturales sobre nuestros territorios. Lo que hoy parece bueno y necesario para independizarse del eje norte americano-europeo, será nuestra condena en el futuro próximo. Liberarse del colonialismo aplicado por las potencias europeas para entrar en el sistema democrático-burgués, significo la más estrecha ligazón con el capitalismo imperial que impuso su modo de producción y sus valores culturales sobre nuestros pueblos. Aliarse al imperio oriental, con la finalidad de liberarnos del peso del capital occidental significará el sometimiento de nuestra libertad a un nuevo eje desconocido para nosotros pero que se hace ver cada día más. La oligarquía burocrática china, junto a la Burguesía mundial, en alianza, han de establecer el más reacio sistema de control globalizado que la sociedad toda no haya visto jamás.
Ha de ser necesario que nuestros pueblos tomen conciencia de tal situación. Los gobiernos hermanos deben ser capaces de articular una nueva alianza internacional con la finalidad de liberarnos del yugo del capitalismo asiático-occidental. Los pueblos musulmanes son nuestros únicos posibles aliados, aquellos tan castigados como hemos sido nosotros y hoy en día buscan independizarse de los centros imperiales. La base de la independencia del siglo XXI, no es más el desarrollo industrial acelerado, sino que radica en la construcción y el perfeccionamiento de las armas de destrucción masiva. Los pueblos que dejen de lado o sedan a otros la tenencia de dichas armas, serán sometidos por aquellos que las tienen. Las naciones imperiales solo hablan y debaten con los poseedores de la fuerza nuclear y no con los que en nombre de la paz y la hermandad mundial buscan solucionar la dependencia con dichas naciones. El debate político internacional pasa al plano de la tensión permanente ya que quien se atreva a hacer uso de tales armas también será exterminado; por lo tanto la discusión no pasa al plano de la acción con los pueblos y los aliados de estos que posean en su poder, el poder de destrucción.
Es degradante que la humanidad alla llegado al punto de que para liberarse del opresor, deba crear lo que la puede destruir en su totalidad. Pero lo degradante es inherente a la cultura del capital y más degradante es dejar de luchar aunque la batalla este perdida.
¡Vida o Muerte!
. es la consiga…
Pedro.M
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